El infiel reincidente que compraba coartadas al por mayor

               Pensé que nadie respondería a aquella petición de entrevista dejada sin mucha fé en un foro de infieles (sí, existen, y en ellos se dan consejos, se pasan trucos, se hacen compañía), pero allí estaba aquel e-mail en mi bandeja. Me pedía un número para llamarme.  No lo hizo hasta el día siguiente. “Claro”, pensé antes de contestar, “seguro que ahora está agazapado en su despacho”.Carmin

                    Me saludó con total naturalidad, como si el tema de mi reportaje fuera el cambio climático o la crisis inmobiliaria. Me dijo que llevaba siete años engañando a su esposa, y cuatro sirviéndose de los servicios de una empresa de coartadas. Era capaz de aguantar la rutina dos meses, en los que se conformaba con escaparse con su amante a un hotel de carretera algunos jueves. Pero el tercer mes, la agencia le preparaba un viaje de trabajo, una conferencia, un premio que recoger en alguna capital europea. A la vuelta dejaba en sus bolsillos el billete de avión falso o el ticket del perfume que le había traído de regalo a su esposa. “Lo compraste en el último momento en el aeropuerto de Amsterdam y sabes que detesto esta marca”, le reprochaba su esposa. Y él asentía, un poco azorado, antes de darle un beso para que le perdonara su dejadez.

                Antes de regresar de sus viajes pasaba por su despacho a recoger su paquete. Encontraba un dossier exhaustivo sobre la ciudad elegida. Le detallaban si había hecho buen  tiempo o había diluviado, le advertían de que el principal monumento estaba cubierto por trabajos de restauración, y hasta le proporcionaban un par de críticas bien documentadas sobre el tráfico o el retraso de una escala por si le apetecía llegar a casa de  mal humor.

                   “Me considero mejor marido que cualquiera porque en vez de seguir mis instintos, he optado por cumplir con mi familia, con mis hijos, con aquello a lo que me comprometí”, me contó. “Supedito mi felicidad a la estabilidad de mi casa. La sinceridad es el precio que todos tenemos que pagar por nuestro equilibrio”. Me lo imaginé rodeado de aquellos falsos premios y menciones que, ya de paso, se traía de sus atareados fines de semana. Le pregunté si creía posible mantener esa vida durante muchos años más, si no tenía miedo de que en algún momento su mujer se diera cuenta de la mentira. Se quedó tenso y callado al principio pero después recuperó su aplomo. “Hay una cosa que he aprendido en los foros de adúlteros”, me dijo, “lo complicado para un infiel son los tres primeros años. Si una mujer no ha sospechado nada en ese tiempo, es porque no quiere enterarse”.

MIRIAM MÁRQUEZ

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7 comentarios

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7 Respuestas a “El infiel reincidente que compraba coartadas al por mayor

  1. Ignacio Santa María (Chiri)

    Muy bueno este artículo. Magnífico. Lo mejor: el final. La amante se merecería otra entrevista.

  2. Funambulista

    Creo que quieres sernos infiel, sin coartada empresarial ni regalos de aeropuerto. Como no sé mentir, me fascinan estos mentirosos sin límite. Pero lo que más me ha gustado de tu artículo es tu capacidad para observar. Una mirada incompatible con la rutina.

  3. miriammarias

    Gracias Ignacio por tus ánimos. Esto no llega a artículo, es sólo una historia. Sí, la amante tendría mucho que decir sobre cómo pasa esos dos meses que para él son rutina.
    Bien sabes, funambulista, que paso mi tiempo preparando la huida. Espero que algún día llegue a disfrutar la rutina, que no a conformarme con ella.
    Besos.

  4. otroviajeapalestina

    Interesante bicho este ser humano capaz de tantas cosas, buenas, malas y regulares. Negras, blancas y muy grises. Y todas vendibles.

    En la rutina de una oficina, algún empleado fabrica historias falsas, como un guión que altera vidas. Y las azora, cuando se da cuenta que el perfume no es el adecuado. Quizá porque le pueden pillar, quiza porque piensa en lo poco que “cuida” a su mujer. En la rutina diaria, inventada y construida, alguien finge no oír, no saber. Sí, interesante bicho este ser humano. Habrá que buscar documentales sobre su vida y costumbres.

  5. Una pequeña contradicción en el “infiel”, si tal y como él manifiesta “Si una mujer no ha sospechado nada en ese tiempo (tres años), es porque no quiere enterarse” ¿Para qué paga a la agencia de coartadas? al fin y al cabo esta reconociendo que la mujer sospecha o que lo sabe pero que juega a que no lo sabe.

    De todas formas, en este tema de la infidelidad, opino que, con coartadas o sin ellas, con mentiras creídas ingenuamente o con mentiras que simplemente se aceptan como verdades por la otra persona, la infidelidad deshonra a quien la comete.

    De hecho en su historia el “infiel” se delata: lo único que le une a su esposa ya no es un sentimiento, ni siquiera los votos matrimoniales, es simplemente la comodidad que el llama estabilidad.

    En fin en esto como en otras muchas cosas el género humano es superado por los animales y en este caso concreto por los Cisnes.

    Salud y Amistad

  6. El caso es que puede incluso justificarlo, de hecho lo hace.
    Tiene la osadía de decir que se considera mejor por no seguir sus instintos y cumplir con su familia; curiosa interpretación del verbo cumplir.
    Amigo del foro de infieles destilas hipocresía, egoísmo y cinismo, todo ello mezclado con aires de superioridad.

    Un saludo Miriam

  7. miriammarias

    Hola David. No hay nada más fascinante que ver las cosas que es capaz de decir ese bicho humano y cómo es capaz de autoengañarse.
    Hola Chouan,
    Totalmente contradictorio. Creo que las coartadas eran para él una fuente de tranquilidad. No sabía si realmente las necesitaba, pero le ayudaban a sentirse más seguro en su mentira.
    Hola Javier,
    En mi opinión, su superioridad es un recurso para no verse a si mismo tal cual es, ¿no crees?
    Por cierto, me alegró verte en lo alto de la clasificiación de cultura.
    Abrazos a todos

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